En los últimos días, se ha intensificado la preocupación entre los trabajadores de la empresa tercerizada contratada por la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) para realizar los servicios auxiliares de limpieza. Esta empresa enfrenta una serie de irregularidades, pero el problema más alarmante es el atraso en el pago de salarios a los empleados.
El mismo supera el plazo establecido por la normativa laboral, que establece que el salario debe abonarse dentro del quinto día hábil de cada mes. En este contexto, los trabajadores han estado recibiendo sus pagos de manera escalonada y, en muchos casos, algunos empleados aún no han cobrado al cierre de esta información.
Según el vocero de la Comisión Interna del Hospital, Waldemar Tejeira, aproximadamente 60 trabajadores de esta empresa tercerizada se vieron afectados por la demora, y solo 18 recibieron sus pagos dentro del plazo estipulado. “Ayer, alrededor de las 10 de la noche, después de intensas gestiones de la Comisión Interna, los pagos comenzaron a efectuarse, pero la situación es absolutamente inaceptable”, manifestó.
Se tomarán todas las medidas necesarias, incluyendo la terminación del contrato con esta empresa.
El vínculo contractual con esta empresa lleva aproximadamente 8 meses, desde que el anterior contratista finalizó su contrato por licitación. A pesar de que el contrato es de carácter directo, la empresa ha mostrado reiteradas irregularidades, como retrasos en los pagos y malas condiciones laborales para los trabajadores.
La Comisión Interna enfatizó que este comportamiento no solo es una violación de las normativas laborales, sino que también pone en peligro el sustento de las familias de los trabajadores.
La situación se complica aún más debido a que la empresa ha sido objeto de denuncias previas por diversas irregularidades. A pesar de los esfuerzos de la Comisión Interna y la Federación de Funcionarios de Salud Pública para resolver la situación, el problema persiste. “La empresa ha mostrado constantes fallas, y todas han sido denunciadas. El personal trabaja bajo presión, con amenazas constantes y un nivel de estrés que afecta su salud mental y bienestar».
El equipo de gestión de ASSE está al tanto de la situación y se comprometieron a tomar medidas para solucionar el problema, aunque no se han ofrecido respuestas claras sobre cuándo se rescindirá el contrato.
“Estamos pidiendo que se tomen medidas drásticas para que esta empresa deje de operar, porque no podemos permitir que sigan explotando a nuestros compañeros de esta manera”, afirmaron.
Por el momento, los trabajadores siguen luchando para que se respeten sus derechos y se tomen las medidas necesarias para evitar que esta situación continúe afectando su bienestar y el de sus familias. De no obtener una solución rápida, recurrirán a nuevas medidas de protesta.